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Comida típica berlinesa

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El plato para compartir y recorrer Berlín gastronómicamente.

En mi primera visita a Berlín no tenía ganas de comer Döner (carne de cordero, pollo o ternera cocinada en un asador vertical y servida con pan pita o tipo tortilla con verduras) o alguna comida rápida para salir del paso. Tanto mi acompañante como yo queríamos conocer la gastronomía típica, transitar por ella a través del paladar. En las cercanía de Alexanderplatz encontramos Kantine Deluxe, un restaurante con pocos comensales pero con una decoración moderna, donde el vidrio, el color negro, la madera y el metal generaban un ambiente descomplicado y sencillo. El menú que se ofrecía en la entrada  era inusual, un plato para compartir, el “Berliner Happen: lo mejor que tiene Berlín para ofrecer”. Una vez sentados a la espera de la carta para ordenar, nos sorprendieron con una Tableta electrónica, desde la cual además de consultar los platos, podíamos ordenar. Desde nuestra mesa nos percatamos de un rincón con un gran sillón y asientos de terciopelo perfectos para una charla y acompañarla de una bebida. Pensamos en cambiarnos de lugar pero en vista de que nuestra intención era una verdadera comida en lugar de sólo beber, desistimos de la idea.

Para algunas personas el plato parece tener poco contenido, para otras mucho, para mi fue suficiente para compartir. Sobre un corte de madera disfrutamos de: Soljanka, sopa de origen Ruso a base de tomate y pepino encurtido que remite al pasado dividido de la ciudad; Bouletten o Frikadellen o más conocidas como albóndigas, en nuestros países de habla hispana; Currywurst, que aunque es un plato típico de toda Alemania, en Berlín tiene su toque especial: los trozos de salchicha son delgados, crocantes y la salsa es un poco más picante comparada a la versión de Dortmund; Strammer Max, pan con queso y huevo, ensalada de papa acompañada de un pincho o brocheta de Kassler: carne típica acompañada de Sauerkraut. Como bebida tomamos Berliner Luft, licor suave de menta que deja un agradable sensación refrescante en el paladar. Por último era justo y necesario tomar la cerveza de la ciudad, Berliner Weisse. Yo opté por agregarle un toque dulce y la pedí con sabor frambuesa.

Sin duda quedan muchos platos por conocer de la extensa gastronomía berlinesa, pero fue un  buen inicio. Un lugar definitivamente recomendado por su atención. La  próxima vez que visite Berlín iré por más.

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