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Entre esperas y trasbordos II

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En mi última entrega conocimos los problemas de Oscar y Lucia cuando se enfrentar al sistema de transporte público, un tema que es el pan del día a día de todos los bogotanos. Pero, más allá de echarle toda la culpa al sistema, hay otros factores que influyen y nos perjudican a todos.

(Puedes leer: Entre esperas y trasbordos I)

Transmilenio surgió como una alternativa y solución a la congestión y hace parte de lo que conocemos como Sistema Integrado de Transporte Público o SITP. Surgió en el 98, y aparentemente es ejemplo de un medio rápido de transporte, característica que desafortunadamente se aleja de nuestra realidad y el descontento aumenta a medida que van pasando los años.

Son millones de usuarios que a diario hacen usan Transmilenio, para enero de 2018 se sitúan en aproximadamente 701 millones, según las directivas de Transmilenio, (Transmilenio.com, 2018), sienten que este sistema aunque parezca moderno más consume en la mediocridad y pobreza. Y aunque se han quejado con protestas, frente a la mala calidad del servicio, las alzas injustificadas del pasaje que no concuerdan con la efectividad del sistema, las protestas causan plantones y trancones que nunca pasan de los dos días, pues la demanda de este servicio es tan grande y por desgracia los demás medios de transporte del SITP, son menos eficientes que, obligan a que los usuarios se acostumbren y resignen, dejen de lado las protestas y sigan usando mal que bien el sistema.

En las horas pico, y días laborales, es indignante ver cómo nos toca o nos obligan a usar Transmilenio, como Oscar y Lucia, muchos cumplen un horario de trabajo, y en estas horas es cuando menos es efectivo el sistema, provocando que los bajos instintos de los usuarios, salgan a frote, la manera en que a las malas toca subirse al articulado es escalofriante, y aunque suene como frase de cajón, literalmente estos articulados parecen latas de salchichas estripadas.

Y si bien es cierto, que la ruta por las vías de Transmilenio son exclusivas para ellos lo que supuestamente es más rápido y nos permite movilizarnos en cuestión de minutos, lo malo está en que esperar a subirse a uno de estos buses es tarea imposible, se demoran en pasar y cuando pasan la congestión es tan grande que, nadie se puede subir generando mayor malestar, porque además e afán por llegar temprano hace que los mismos ciudadanos, como ya lo mencionó saquen lo peor y se maltraten entre sí.

La inconformidad del sistema ha generado críticas a las diferentes administraciones que ha tenido Bogotá, convirtiéndose los gobiernos de Enrique Peñalosa en el primer blanco, y Con toda la razón porque tanta complejidad, diseño de rutas, de estaciones y supuesta modernidad del sistema no es equivalente a su calidad, como lo mencionan diferentes estudios que se han elaborado respecto al mal funcionamiento del sistema.

Se supone que para poner a funcionar Transmilenio, cada ruta, parada y demás, se hacen unos estudios previos que avalan por qué hacen o administran el sistema de tal forma, pero cuando entramos a analizar desde la posición de los usuarios, las medidas que se toman vemos que esos análisis ni un experto, ni quien conoce Transmilenio, un ejemplo claro es la estación de Mazurén, la estación de Oscar, que en magnitud es grande pero en ella solo hacen paradas 3 rutas sentido norte sur, en horas pico, cuando el sector por su demanda amerita una mejor organización.

Precisamente, en 2012 el profesor Guillermo Ramírez realizó un estudio que materializó en un libro titulado: ¿Por qué no funciona Transmilenio? En donde nos muestra su gran conclusión: “El sistema no tenía realmente una ventaja en la velocidad de viaje y en cambio sí significaba un sobre costo enorme en buses, combustible y congestión de rutas del que solamente salían beneficiados los operadores a quienes se les paga por utilización del vehículo.” Como se menciona en el portal de comunicación Vice.

La propuesta de Ramírez llegó a ser tenida en cuenta por la administración el entonces alcalde Gustavo Petro, pero como siempre problemas en el gobierno y los intereses de empresarios hicieron que la propuesta perdiera fuerza. Por eso en redes sociales se ha viralizado un video hecho por Magic Markers que enseña e resumen de la propuesta de Ramírez, y que lastimosamente hoy en día no ha pasado a mayores.

No salimos de nuestra zona de confort y es por esto, que nuestras protestas no pasan de un simple twitter, un meme en Facebook, y ya. No hacemos nada más, de nuevo subió el pasaje el cual en el último año ha incrementado más del 22%, como lo informa el Portafolio (Portafolio, 2017), siguen quitando rutas, sigue pésimo en servicio y seguimos igual quejándonos y no haciendo nada.

Pero, ¿saben? por lo menos lo único que podemos hacer es ser conscientes, tener cultura ciudadana, saber que al menos hay unas flechas en las estaciones, en los paraderos, que supuestamente están ahí para indicarnos de qué manera ubicarnos, qué limites hay para entrar y dejar salir a la gente, lo que claramente nos favorecería. Las franjas amarillas están por algo pero, nosotros sacamos lo animal que somos nos pasamos esas líneas no respetamos las salidas, y cual burros nos metemos al articulado.

Mejoremos esas costumbres, hagamos filas, respetemos a los demás, sedamos los espacios, no seamos colados, circulemos al centro del articulado, quedarnos en la puerta solo obstruye el paso y congestiona más las estaciones, tal vez sea imposible, por el afán en que vivimos pero si hacemos el intento, por lo menos de nuestra parte algo mejorará y ahí sí la culpa sería solo del sistema, del gobierno que no estudia las propuestas que valen la pena y lo único que hacen es hacer padecer a los ciudadanos de a pie, como Lucía y Oscar, que tiene que cumplir un horario, porque el empleo es el medio por el que mantienen a sus familias, entre esperas y trasbordos diarios.

Heydi Milena Rodríguez
@LaMile_Hey1228

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