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El estrés de las elecciones

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En esta época electoral, salen a florecer las pasiones políticas y demás, se vuelve habitual conversar y hablar sobre los candidatos y partidos políticos en cualquier lado y hasta con extraños.

Nuestra realidad nos lleva a eso, a centrar en estos días, como único tema todo lo relacionado con el ámbito electoral, lo cual está bien, es el futuro de Colombia el que estamos decidiendo y merece toda nuestra atención.

El problema es cuando lo llevamos al extremo, a ese apasionamiento que hace que las conversaciones sobre política se tornen pesadas, donde el tono sube y se llega incluso a los insultos, ofensas y otros tipos de agresiones. En estas discusiones se pierden hasta amigos o se terminan alejando a los familiares que piensan diferente, ni que decir de los trabajadores que por miedo no expresan sus ideas ante el riesgo de ser despedidos por no tener la misma postura o ideología que el jefe y/o el dueño de la empresa.

Cuando se llegan a esos extremos, se pierde toda racionalidad dentro de una discusión, la lógica de los argumentos se olvida y las ideas pasan a un plano que no son protagonistas, dado que se busca imponer la creencia política sobre el otro, asumiendo que, si el interlocutor no piensa igual o no apoya al candidato de su predilección, no merece ni el más mínimo respeto.

El estrés que genera esto es total, se nota en las personas que asumen que cada discusión sobre el ambiente político debe ser asumida como una batalla y que de esta debe salir un ganador. No hay nada más absurdo que llegar a esto, la política es para discutirla con argumentos, exponer las ideas propias, defenderlas, pero también respetar las posturas contrarias, recordemos que siempre estamos en democracia y que, dentro de cualquier sociedad, toda postura es válida, si esta se sabe sostener bajo unos principios lógicos claro está.

Todos somos libres de expresar nuestras ideas, de exhibir nuestra simpatía hacia cualquier candidato o partido político, eso está bien hacerlo, saber exponer las opiniones que se tengan sobre la realidad nacional y debatirlas con las demás personas, no para ganar en argumentos, sino para poder manifestar lo que se piensa y que los demás reflexionen sobre ello, al fin y al cabo la política trata sobre eso, sobre buscar puntos en común y generar acercamientos, no sobre imponer una sola idea y desechar las demás, dado que Colombia es un país diverso y como tal, contiene muchas formas de ver la realidad, las cuales deben ser comunicadas y es ridículo asumir que todos debamos pensar igual. El libre desarrollo de la personalidad siempre se debe garantizar y respetar y eso empieza por cada uno de nosotros.

Mi consejo, para finalizar esta columna es que no se dejen ganar por el estrés de las discusiones, sepan argumentar y defender sus ideas propias, exponiéndolas en debida forma, pero siempre en respeto hacia los otros, es normal encontrar a personas que no piensen igual que uno o que no vean las cosas con los mismos ojos, pero eso no quiere decir que se tengan que alejar de ellos, negarles el saludo o peor aún, terminar peleados por ideologías políticas. El cambio empieza por nosotros, como miembros de una sociedad plural que somos y el negarnos compartir con alguien, por temas políticos, es negarnos conocer muchas cualidades y virtudes que puedan tener cada una de las personas que conozcamos. Aprendamos a vivir bien con los demás.

Jaime Andrés Balaguera Preuss
@JABP008

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