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Entre esperas y trasbordos I

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A continuación leeremos un par de historias que están entrelazadas por pertenecer a la misma problemática, por la cual espero pronto hagamos algo: ya sea protestar, gritar, bloquear, quejarnos, rompernos las vestiduras, lo que sea, pero por favor ¡hagamos algo!

El día de Lucía empieza a las 3 de la mañana, se baña, prepara lo que le quedó pendiente del día anterior y deja el desayuno hecho, en la olleta el chocolate en una cacerola los huevos, cuando hay, o sino solo pan, su hija mayor se encarga de servirlo a su hermanito menor y a su padre que trabaja de celador en un colegio cercano a la casa. Lucía por su parte trabaja casi al otro extremo de la ciudad.

A las 4 de la mañana Lucía se dirige a la estación San Mateo. Para llegar hasta allá tiene que gastar mil pesos, para tomar una camioneta blanca que la deja cerca, de lo contrario puede tomar un SITP, pero muchas veces o pasa lleno o simplemente tarda más de 30 minutos en pasar.

Llegar a su trabajo es un paseo, o bueno prácticamente un viacrucis. En la estación San Mateo la cantidad de gente que está a la espera de un articulado es inimaginable, lo peor es que tardan en pasar y cuando pasan lo hacen repletos, como dirían las abuelas, “llenos hasta las tetas”. Subirse es una odisea, es aquí donde los usuarios sacan sus garras, se convierten en animales, ya que por naturaleza despertamos ese instinto de supervivencia, y lo que prima es lograr subirse al Transmilenio.

Los minutos corren, Lucía debe llegar a la estación San Mateo a la 4:30 a.m., si se demora un minuto más llega tarde a su lugar de trabajo. Lastimosamente, en la última semana ha pasado 3 veces. El servicio se demora en pasar, los ríos de gente que desesperados intentan subir, se desesperan al punto de querer armar manifestaciones, pero, ya ni siquiera sirve eso, ya los usuarios prefieren guardar su rabia, porque las llegadas tarde a los trabajos los pueden perjudicar y las empresas no entienden, este tipo de excusas, para evitarlos hay que madrugar, dicen los jefes. Mi pregunta es ¿acaso levantarse a las 3 de la mañana no es madrugar?

A las 5 y 30 debe hacer un trasbordo, con este van 3 vehículos que toma para llegar temprano. Su horario de entrada es a las 6: 30 a.m. trabaja hasta las 4:00 p.m., ella tiene que marcar tarjeta en la empresa donde labora, si la marca pasadas las 6: 30 a.m. cuenta como retraso. Y aunque parezca exagerado, debe levantarse a las 3 para llegar tipo 6:15 a.m. a su empleo, pues si se levanta y sale unos 5 minutos después, aunque suene increíble no llega a la hora exacta de entrada.

Llegar a su casa es otro viacrucis, aunque las empresas exigen puntualidad a la hora de entrada, no la exigen a la hora de salida, tipo 4:30 p.m. está saliendo Lucía de su trabajo, camino a casa, vuelve a hacer sus trasbordos y si no hay ninguna novedad, está con sus hijos tipo 7 de la noche, y cansada debe prepararse para el siguiente día.

Oscar vive en el norte de la ciudad, pero es su infortunio, no vivir cerca de una estación. Oscar trabaja en la calle 26 con Av. El Dorado. Su vivienda queda entre la Boyacá y la autopista, para llegar a la autopista y tomar Transmilenio, debe esperar el bus complementario, o en dado una buseta que le cobra mil pesos. Llegar a la estación de la 146 es un tedio, no se puede ni entra, porque la mayoría de rutas que les sirve a los usuarios paran ahí, y hay muchas personas en el sector que prefieren Transmilenio a un bus.

Oscar llega a la estación Mazurén, que también vive llena. Porque los 3 servicios que paran ahí, se supone son más rápidos y son apetecidos por muchos. Pero un servicio que es útil para todos dejó de parar ahí, lo que esta semana ha dificultado más la movilidad.

Oscar, es padre de un bebé, junto a su esposa, deben alistarlo para llevarlo al jardín, a las 7: 15 a.m. deben tomar el medio que los lleve a la autopista. Ahí deben tomar un articulado que los deje en Pepe Sierra para así, tomar otro que los deje en su trabajo, por fortuna trabajan juntos. A las 8 deben estar por la 30, pero a veces son las 8 y hasta ahora van llegando a Pepe Sierra.

El horario de Oscar y su esposa es de 8:30 a.m. a 5:30 p.m. y ambos aunque no marcan tarjeta deben llegar puntual, de lo contrario en la oficina pueden tomar represalias, a la casa llegan a las 7:10, su bebé es atendido por la abuela, mientras los padres llegan a dormirlo, y a preparar lo del día siguiente.

Tanto Oscar y su esposa, como Lucía, padecen la problemática que muchos padecemos, el mal servicio de Transmilenio. Cómo carajos es posible que ni empleadores, ni nuestro alcalde, ni los gerentes de Transmilenio, hagan algo y actúen, con el fin de favorecer al pueblo. Si la respuesta es clara todos van enfocados en su propio bien, bien individual pero, ya estamos en el límite de seguir siendo vulnerados, por culpa de los que tienen el poder.

En las empresas, la autoridad nos exige llegar temprano, y es entendible, porque legalmente si un empleado tienen al mes 3 retrasos, esto puede ser tomado como causal de despido. Y es algo que ni a Lucía ni a Oscar, ni a su esposa les conviene. Son personas que sin importar el estrato, requieren de un trabajo para su manutención, de lo contrario no harían ese esfuerzo de ir como salchichas enlatadas en un bus que presta el peor servicio de transporte público.

Ahora, es deprimente saber que en un articulado una persona pasa cerca de 4 a 5 horas del día metido, espichado, sin poder moverse, sin hacer nada productivo, cuando tienen familia u otras actividades que hacer y les traen un beneficio. Se supone que en estos momentos las empresas están en un momento donde prima el bienestar del empleado, y está en boom certificarse como empresa familiarmente responsable. Por lo que las empresas deberían iniciar ayudando a sus colaboradores, con planes de acción, que favorezcan sus equilibrio entre vida personal y familiar.

Otra gran opción, y que no tiene la fuerza que amerita, es el teletrabajo, que disminuye costos y trae grandes beneficios tanto a empleadores como a empleados. Pero, bueno de eso hablaremos en mi próxima columna porque este tema tiene mucha tela que cortar, y para ello es necesario más de un par de páginas. ¡Los espero!

Esta historia continuará…

Heydi Milena Rodríguez
@LaMile_Hey1228

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