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A sombrerazos

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Después de recibir una transfusión de Nietzsche a sombrerazos; seguida de un trasplante de hígado por parte de Viktor Frankl, junto al encogimiento de corazón que resulta por repasar a Maquiavelo… regresamos al punto de partida con Sócrates devanándose los sesos en tanto que Montesquieu se acabó la espalda a fuerza de tantas reverencias. Fue entonces, y solo entonces, que saltaron frente a nosotros similitudes y coincidencias pasmosas.

Europa (el viejo continente para ellos) cree que nuestra historia nació en 1492 y nos trata como les hemos permitido hacerlo: con el menosprecio merecedor de todo zalamero dejado de dios.

¿Desde cuando empezamos a creer que no podemos superarnos como personas, como nación, como continente?

¿Por qué se permiten canonjías a empresas extranjeras mientras se exprime, hasta la asfixia, a las empresas nacionales?

¿Para qué tanto y tanto intermediario en el mecanismo de nuestro país?

Este sistema “democrático” es un escupitajo en el rostro. Una falacia de socavadas intenciones.

Retomo los libros de texto de primaria, secundaria o bachillerato y son una verdadera aberración de ignorancia con una capa aceitosa de conformismo.

De paso… la mayoría de nuestros universitarios no saben que es el “pangea”, a lo sumo lo escucharon mencionar alguna vez.

¿Dónde diantres está nuestra historia?

¡No la historia que nos impusieron! ¡Ni tampoco las verdades que maquillaron! Es una vergüenza encontrar que la ruleta sigue girando en una apuesta de la vida (clase media y baja) en beneficio, no de la clase política, sino de las familias -porque son grupos familiares- que manejan los hilos de los burócratas.

No necesitamos que ningún Patito Donald Trump nos humille. Lo hacemos solitos. Nuestro orgullo nacional está muy por debajo de lo que podríamos llamar “devaluado”.

En vez de aprender de los ejemplos de Japón, Israel o Alemania, que se levantaron desde cero, seguimos haciendo alarde de una humildad muy mal entendida.

El grueso de la población otorga la razón a quien tiene el micrófono. ¡A personas que dicen cada barrabasada…!

Los partidos políticos están repartiéndose los caudales de la nación desmadejando el presupuesto y asignándose prestaciones multimillonarias cuando es necesario para otras instancias alejadas de su egomanía.

Estamos a pocos meses de elecciones presidenciales y dejan mucho para la risa escuchar algunas de las propuestas de los candidatos.

¿A quien le creemos más que a los demás?

Por que todos representan un salto de fe… o un salto de credulidad vergonzosa.

No tenemos ningún José Mujica en México.

¿Podremos pedir al pueblo hermano de Uruguay que nos lo preste por un sexenio?

Con la promesa de cuidarlo y no permitir que lo maten en el intento. Por que eso de que “Matamos a los políticos con ideas nuevas” no se nos da mucho… en caso de cualquier duda que les pregunten a los hijos de Luis Donaldo Colosio†

Jorge de Córdoba
San Juan del Río, Qro.
Querétaro de las lápidas
México

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