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La memoria de los pensadores

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La memoria actúa como una biblioteca de información de nuestra historia. Recurrimos a ella porque nos ayuda a aprender de nuestros errores y aciertos ya vividos. Así, con dicha información contrastada por la vivencia, poseemos más información para poder elegir en nuestras decisiones futuras y presentes.

Sin lugar a dudas, es algo que compartimos todos y ejercitamos a lo largo de la vida.  Pero, nuestra vida es limitada, nuestras experiencias también y los problemas presentes y sobre todo futuros, no son tan limitados. Entonces, si hacemos memoria histórica con nuestra vida ¿por qué no le damos valor a la historia como tal?

Es curioso, como cada vez más se ningunea a los grandes temas de “Letras” por su supuesta poca práctica en la vida, porque para la vida moderna y práctica no sirven para nada. La historia, la lengua, la filosofía, etc… son desdeñadas y miradas por encima del hombro, como sujetos inservibles en el mundo tecnificado y capitalista.

Pero, no nos damos cuenta que la historia es como nuestra memoria, pero a nivel especie. Olvidamos que esas experiencias tienen en común nuestras raíces como humanos, desdeñando así nuestra memoria como seres humanos. No nos damos cuenta que el conocimiento más allá del científico ayuda a tener pensamiento propio, y hasta quizás ser críticos. En la actualidad donde alienarse parece un deporte de moda, el pensamiento crítico ha sido desplazado casi a “hobbie” de cuatro “freaks” contados. Craso error, el pensamiento crítico, la capacidad de pensar por nosotros mismos, de poner las cosas en dudas, de pensar en opciones y meditar las cosas, es el mayor ejercicio de libertad posible. Porque la información, el cuestionarse las cosas, nos da opciones para manejarnos en la vida. Sobre todo en un mundo como el actual donde ser oveja de un rebaño es cada día más fácil, donde las libertades se han convertido en libertinajes dictatoriales, y donde la historia es olvidada, para así repetir de forma constante los mismos errores como especie.

Las letras son tan necesarias como las ciencias. Las ciencias y la tecnología mejoran nuestra vida a niveles más prácticos, a nivel usuario vital, pero si olvidamos las letras en cierta forma delimitamos el desarrollo de las ciencias que necesitan de esa curiosidad, de ese cuestionarse, de ese algo más que aporta el “aprender a pensar”. El aprender de los errores ajenos, para así intentar ir más allá con lo que estoy haciendo.

Las letras nos hacen ciudadanos librepensadores, con la capacidad de ver los errores del pasado y así saber actuar en el presente e incluso dilucidar el futuro.

Yo, que amo letras y amo a las ciencias, jamás comprendí como podemos maltratar tanto a lo que nos ha hecho como somos y nos ha ayudado a llegar donde hemos llegado. Lugar donde vivir, es algo más que sobrevivir.

Ainhoa Escarti
@ainhoaecarti

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