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Pensar bonito, vivir bien

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Benjamín Jacanamijoy Tisoy es un artista indígena perteneciente al pueblo inga del Alto Putumayo. Su estilo de vida, obra y pensamiento dan cuenta de la importancia de empezar las revoluciones políticas desde adentro; es decir, desde lo individual y lo personal. Pequeños cambios en la cotidianidad conducen a grandes transformaciones en la vida colectiva y política, y esto se traduce en experiencias de paz y bienestar para todas las personas.

Los ingas son un pueblo indígena colombiano originario del Piedemonte Andino-Amazónico que reúne los departamentos de Putumayo y Caquetá. Históricamente, los ingas han sido reconocidos como habitantes ancestrales del Valle de Sibundoy y como comerciantes urbanos que obtienen sus ingresos de la artesanía, la medicina natural y el curanderismo indígena. Existen comunidades ingas urbanas en Barranquilla, Bogotá, Cali, Medellín y Villavicencio. Asimismo, hay asentamientos de ingas en Venezuela, específicamente, en Puerto Ayacucho y Valencia.

Los ingas construyen su identidad cultural en torno al yagé (ayahuasca), el buen actuar y la reconciliación. Esto se expresa en la celebración anual del Carnaval del Perdón, que también es conocido como “Atun Puncha” o  “día grande”. Según Benjamín, el Atun Puncha tiene como propósito celebrar la venida del año nuevo entre los ingas, agradecer por las buenas cosas otorgadas por la vida, compartir con la familia y los amigos, y resolver conflictos para dar paso a la felicidad.

A finales de los ochenta Benjamín migró hacia Bogotá para empezar sus estudios de diseño gráfico en la Universidad Nacional de Colombia. En el campus solía vender artesanías fabricadas por su abuela, la Mamá Concepción. También vendía prendas de vestir masculinas como los capisayos y accesorios femeninos como los chumbes. El chumbe inga es una faja tejida que usan las mujeres para cubrir el vientre femenino y darle calor. En el acto de tejer el chumbe, las mujeres crean figuras para reproducir las memorias de sus familias y de su comunidad. Con esto transmiten los valores, las creencias y la cosmovisión del pueblo inga.

En los años noventa, Benjamín publicó su tesis de grado para obtener el título de diseñador gráfico. Esta se llamaba Chumbe. Arte inga. En la publicación, Benjamín acude a las memorias de su abuela y de algunas mujeres de su comunidad para explicar que el chumbe es una forma artística de percepción del mundo que hunde sus raíces en las prácticas cotidianas de los ingas. Su trabajo sobre el chumbe, que fue nuevamente publicado en el 2017, es una oportunidad para reflexionar sobre los modos de expresión oral, escrita y artística de los pueblos indígenas tanto de Colombia como de América Latina. Adicionalmente, su obra incluye numerosos conjuntos de intervenciones fotográficas, pinturas, videos y escritos que contienen principios como el “suma yuyay” y el “suma kaugsay”, los cuales se traducen como “pensar bonito” y “vivir bien” respectivamente.

Conocer a Benjamín ha sido una oportunidad para reflexionar sobre cómo los pueblos indígenas perciben el conocimiento académico, y sobre la importancia de construir diálogos de saberes donde las perspectivas de los grupos oprimidos sean tomadas en serio. Benjamín es un ejemplo de que lo cotidiano y lo personal son asuntos muy políticos, y de que las transformaciones ocurren cuando uno toma la decisión de aportar a la sociedad. La crítica debe cuestionar el orden establecido e interrogar lo que acontece en el mundo, pero también debe ofrecernos alternativas. De ahí que Benjamín Jacanamijoy Tisoy se haya convertido en uno de los referentes más importantes de mi activismo y mi trabajo intelectual.

En nuestras conversaciones Benjamín suele recalcarme una enseñanza de su padre, el Taita Antonio Jacanamijoy. Sea que tomemos café o cerveza, Benjamín me dice “acuérdese, pensar bonito, caminando con el corazón contento”. Cuando escribo textos académicos o de opinión, Benjamín me anima diciéndome que le gusta leerme. Sin embargo, también me dice que para proponer transformaciones que beneficien a las personas se necesita pensar positivamente. Según él, a los académicos y a los expertos les hace falta una gran dosis de pensar bonito, y dice: “para eso, para decir cosas malas y denunciar lo que sufrimos como indígenas están otros, están los expertos, yo prefiero el pensar bonito, el vivir y el hablar bien”. Escribiendo esta columna, me di cuenta que Benjamín me estaba legando las enseñanzas de su familia para mis actividades intelectuales y políticas. Sin duda, mi amistad con Benjamín es un recordatorio constante de que toda crítica y actividad dedicada a cuestionar la desigualdad, la injusticia y la violencia debe venir acompañada de alternativas.

Con esto no sólo honro las enseñanzas que me ha transmitido Benjamín, sino también resalto la importancia de aprender en medio del diálogo. Como escritores, intelectuales y activistas, necesitamos desarrollar alternativas de cambio que incluyan el pensamiento de los grupos oprimidos, sus experiencias y percepciones del mundo. De igual manera, podemos reconocernos en la ignorancia mutua y asumir que también podemos aprender de los otros. Ciertamente, cuestionar y proponer son dos acciones necesarias para construir paz en Colombia, desmantelar injusticias y solucionar pacíficamente los conflictos.

Vivian Martínez Díaz
@VivianMartDiaz

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