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Sacaron el cobre

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Como una nación pluricultural y harto egocentrista no es de extrañar que los movimientos políticos llevados a cabo por Estados Unidos de Norteamérica tengan un trasfondo centenario.

Hemos visto con espanto algunas veces, con hilaridad en la mayoría, las jugadas verbales del patito Donald Trump. Y este último movimiento, el de reconocer a Jerusalén como la Capital del Estado de Israel… es una patada en la espinilla a todo musulmán.

Fue en 1980 cuando Israel empezó a considerar a Jerusalén cómo su capital, en vez de la ciudad de Tel-Aviv.

El mundo árabe quiere a su vez tener a Jerusalén como su propia capital.

Sabemos que este planteamiento “Trumpista” es para retribuir el apoyo recibido durante su campaña presidencial, así que vemos al descubierto el por qué fue apoyado por algunos bolsillos prominentes y declaradamente israelitas.

Eso sí; de forma callada o abiertamente. Todo esto con la finalidad de permitir a un loco maleable ocupar la oficina oval.

Es conocido el tronco familiar de los Trump… sabemos que sus antecesores eran racistas y miembros activos del Ku-Kux-Klan a la vez que antisionistas.

Entonces, ¿por qué la afinidad de Trump con los descendientes de Jacob?

Empezaron con un romance de favores o movimientos convenencieros desde el 29 de noviembre de 1947 cuando el representante norteamericano ante la ONU votó a favor de la partición de Palestina con el fin de formar el Estado de Israel.

A partir de ese momento se han llevado a cabo intercambios de favores y negociaciones  lucrativas para uno y muy benéficas para el otro.

En 1948, el país recién nacido necesitaba armas y, desde entonces cómo hasta ahora, las han recibido. De forma clandestina o abierta.

Estados Unidos, como un país puntero en la fabricación de armas… no tiene ningún inconveniente moral en vender a uno u otro bando. Así que le palmea la espalda y sujeta de los hombros al presidente que haga adquisiciones importantes.

Por otro lado, a Norteamérica le conviene -por el momento al menos- un Israel fortificado para tener a raya y ocupados a los musulmanes.

Es hilarante ver a los greengos mostrando una cara de escándalo y reprobación ante la ONU cuando se ventilan noticias de cómo se aprisionan y torturan a palestinos en Israel.

Es obvio que no se ha desatado la guerra contra Corea del Norte ya que este país es capaz de llevar la contienda al patio greengo.

Entonces… apoya la carrera armamentista Israelita y/o Palestina con la finalidad de que los disparos sean en aquel lado del orbe.

Una jugada muy suya es emplear la clandestinidad de la CIA para repartir armamento y/o fondos; comprar y atenazar contiendas lejanas a su propio suelo.

Al aplaudir y reconocer a Jerusalén como la capital de Israel ventila rencores aún vigentes. Está pateando un hormiguero muy grande.

Es perfectamente clara la intención de los israelitas de reconstruir en el monte Sion el palacio de sus recuerdos. Regresar el esplendor de los tiempos de Salomón.

Para perjuicio de la paz, la Cúpula de la Roca, la gran Mezquita de Jerusalén está precisamente sobre el espacio en dónde los Israelitas quieren erigir nuevamente el gran templo.

Pensemos por un segundo que logran hacer de Jerusalén su capital… dentro de poco también querrán levantar las rocas milenarias y derruir la Mezquita.

A ellos no les corre prisa. Si el tempo de Israel fue destruido en el año 70 por el emperador Romano Tito… ellos podrán levantarlo nuevamente.

Es cosa de esperar para ver que tan graves serán las consecuencias de esta nueva locura “Trumpista”

Jorge de Córdoba
San Juan del Rio, Qro.
Querétaro de las Calendas
México

 

6 de diciembre del 2017

18 de Kislev del 5778

 

 

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