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Los niños que jugaron a ser independientes (El asunto catalán)

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Cuando Puigdemont y compañía decidieron seguir adelante con el Referéndum de independencia del 1 de octubre, comenzaron una situación descontrolada… y se limitaron a improvisar.

En un ejercicio de auténtica política y disparate, las frases de varias lecturas fueron las protagonistas para intentar contentar a todo el espectro de pensamiento. Las premisas vacías que señalan síes y noes, los silencios para alargar los procesos, el uso de las acciones inadecuadas e indefendibles del gobierno central, las votaciones con un porcentaje de noes y síes para luego poder justificarse ante lo que sabían… la ley.

Los niños que han jugado y sigue jugando a ser independientes, sabían que no iban a serlo. Por eso las medias tintas, por esos las frases con amplios significados.

España es parte de la unión europea. Los países que forman parte intentan unirse para aspirar a optimizar y ser competitivos en un mundo globalizado, donde por separado dichos países europeos… serían devorados.

La unión es una de las bases primordiales del “catecismo” europeo, por extensión y sabiendo un poco de política de la zona, la independencia de Cataluña era imposible. Era imposible porque Europa vota por unir, no por desunir. Europa intenta ser una fuerza, porque sabe que por separado en el tipo de mercado actual serían gotas de agua en un mar. La independencia es imposible, porque Europa no respaldaría y no vería Cataluña como un país, Estados Unidos tampoco… así que tener reconocimiento por alguna potencia, era una quimera.

Era imposible la independencia catalana, porque a nivel europeo eso significaría que todas las zonas que se sienten diferentes en otros países europeos querrían lo mismo. Los flamencos en Bélgica,  el nacionalismo en Italia proveniente de la Liga del Norte, etc… En consecuencia dicha independencia catalana llevaría a una caída de piezas de dominó que Europa no puede permitirse.

Era imposible la independencia catalana, porque pese a ser la mayor potencia económica en España, los aranceles por ser independiente y no formar parte de la unión europea, prácticamente destruirían la economía por dentro. Y justamente la economía es una de los principales motivos que lleva a los catalanes a querer secesión en sus vidas.

Era imposible la independencia catalana, por muchos motivos más. Pero lo peor es que los niños que jugaban a ser independientes, lo sabían.

Eran conscientes desde el principio de estar ejerciendo presión sobre el gobierno, pero se les fue de las manos, sobre todo al intentar victimizar a los catalanes, como carentes de libertad y población sometida al gobierno central.

Los sucesos violentos del día del referéndum no tienen de justificación, ni defensa, pero eso no es lo mismo que una represión dictatorial. El gobierno central cojea de pies que no me gustan, pero no debo quitarles que los catalanes han infringido la ley y la ley es para todos.

Un bando y otro bando, improvisa por el camino en un juego a ver quién puede más. Un juego que empieza a verse cómo funciona, para el asco y hastío de ciudadanos españoles (catalanes y no catalanes)

Se les fue de las manos y ahora puestos a “solucionar”, hay heridas que no se sabe cómo vamos a hacer cicatrizar.

En la actualidad, todos se miran como en un partida de póker, esperando a que en las elecciones del 21 de diciembre los votantes les dejen ver hacía donde puede o no puede ir el juego catalán.

Pero las consecuencias de todo esto, a nivel social, me ponen la carne de gallina. Eso, sin duda, es otro artículo.

Ainhoa Escarti
@ainhoaescarti

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