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Ser otros

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Meternos en la piel de otros, debajo de su ropa y entre sus paredes y mirarnos en el espejo para descubrir las arrugas y las cicatrices de alguien más, y mirar esos ojos cansados hacerse viejos y apagarse y sentir otro peso sobre los hombros y descubrir la sed de alguien más en la garganta. Sentir los huesos llenos de polvo de los otros y las manos gastadas de los otros y caminar arrastrando los pies por el camino de los otros. Ser otros y cargar sus culpas y sus tristezas. Ser otros para liberarnos de la tentación de levantar el dedo acusador que señala, condena, mata, sepulta y olvida.

Ser otros para vernos a través de sus ojos y reconocer nuestros gestos, nuestras palabras y nuestras máscaras. Ser otros y ser otras perspectivas, otros ángulos, ser cristales distintos y luces y sombras distintas y sentir los puñales que los otros cargan entre las costillas para no abrir sus heridas. Ser otros para descubrir el temblor de sus manos y la inseguridad de sus pasos y dimensionar la carga sobre los hombros que les hacen corvar la espalda. Ser otros y su dolor para sentir su voz gastada, sus huesos oxidados y para conocer todas sus historias sin concluir: todas esas esas veces que callaron, todas esas palabras que se quedaron por decir, todos esas miradas que se negaron, todos esos viajes pendientes, todas esas distancias insalvables que pesan en el pecho y duelen como latigazos, que son ardores que no cesan y se prolongan por un segundo y por otro y otro y otro más. Ser otros para saber de sus miedos y de sus lágrimas. Ser otros para saber que todos sus gestos y sus escepticismos tienen un porqué. Ser otros para comprender su fe. Ser otros para meterse en el odio de otros y en las motivaciones de otros y comprender que nuestros odios y nuestras motivaciones no son más que egoísmos pequeños y comprender que negar al otro es lapidarlo y sepultarlo y que ya hay demasiados que pretenden negarnos y negar nuestras perspectivas para que seamos como ellos y luego lapidarnos con sus piedras, esas piedras en las que escribieron sus normas, sus leyes y sus mandamientos.

Ser otros y entender lo que los inspira para saber que muchos cargan a cuestas la infelicidad de una vida impuesta. Ser otros y meternos en su sed, en su hambre y sentir el dolor de otros en la piel. Ser otros para resistir y para lanzar nuestras propias piedras.

Ser otros y que los otros sean nosotros para resistir así, con el acto simple de mirarse y de reconocerse. Ser otros para librarlos del peso de ser ellos. Ser otros para aprender a ser nosotros mismos.

Andrés Castañeda M.
@acastanedamunoz

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