Inicio Cultura “Necesitamos creer en vampiros, zombis y espantos para soportar esta realidad”

“Necesitamos creer en vampiros, zombis y espantos para soportar esta realidad”

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Foto: Calixta Editores

Escribir sobre terror es escribir sobre la realidad misma: basta ver los noticieros, leer los periódicos, incluso, basta salir a la calle. El terror está ahí. Es como si estuviera mezclado en el aire y de tanto respirar se nos fuera metiendo y así vamos construyendo esta identidad violenta, plagada de terror. Pero claro: todo eso forma parte de una realidad donde no media la ficción. Escribir sobre terror desde lo imaginario, desde la ficción (desde el cine, desde la música, desde la literatura) es cuento aparte. El terror contado desde la ficción está bajo el control de su creador y uno se puede escapar de él: solo se necesita cerrar el libro, pausar la película, cambiar de canal. Pero el terror es también una adicción y, porqué no, una interpretación de la realidad, de lo que pasa alrededor.

Por eso, escribir terror desde la ficción puede ser también una manera de contar lo que pasa allá afuera en el mundo. Hablamos con Álvaro Vanegas, autor de Virus, una novela de terror que explora un tema poco conocido en nuestra literatura: los zombies.

El libro, publicado por la editorial Calixta, fue lanzado la semana pasada en Bogotá y promete ser una de las grandes revelaciones de la literatura alternativa.

Escribir literatura de terror es de por sí una apuesta arriesgada. ¿Cómo fue escribir una novela sobre zombies?

En realidad no fue tan complejo. De hecho nunca me había divertido tanto escribiendo. Me aseguré de situar a mis personajes en una situación en la que estuvieran en absoluta desventaja respecto a los monstruos, (zombis en este caso), y encontrar maneras de sacarlos de aquellas situaciones me satisfizo mucho como escritor.  

Muchos escritores exteriorizan sus experiencias e influencias a través de sus obras… ¿Qué lo lleva a escribir literatura de terror?

Para infortunio de mis editores no he tenido ninguna experiencia especialmente traumática que me haya llevado a escribir lo que escribo. Simplemente obedece a un gusto personal, como comer hamburguesas o ver todo el cine que se cruce en mi camino. Prácticamente un vicio sin el cual mi vida sería tremendamente aburrida.

¿Qué tal ha sido la relación con la editorial?

Por el momento ha salido muy bien. A diferencia de otras editoriales, en Calixta creen en el respeto por sus escritores y, aunque son conscientes de que esto igual es un negocio, nos tratan de manera humana y cordial, mirando de frente y sin mentir.   

Este es un género del que no suele escribirse en Colombia y de hecho la imagen que tenemos de él está influida por el cine y la televisión norteamericana, ¿cómo logra adaptar este mito al contexto del país? ¿Cómo contar una historia de zombies con una voz propia?

Aquello de la “voz propia” es algo que se adquiere con tiempo y disciplina. Todos los escritores, todos, somos apenas colchones de retazos, una mescolanza de las voces de aquellos escritores con más trayectoria y que leemos de manera asidua. Encontrar esa voz consiste en mezclar con paciencia esos ingredientes hasta que dé la impresión de ser original, independientemente de si escribes terror, novela histórica o historias de vampiros que brillan con la luz de sol.

Por otra parte, admito que no me esfuerzo por adaptar a nuestro contexto mis historias, eso es algo que sencillamente sucede. Tendría que esforzarme si quisiera lograr lo contrario, si mis personajes, en vez de llamarse Iván o Martina, se llamaran Paul o Lindsey. Yo cuento las historias que quiero contar y las ubico en este país, lo demás se da manera orgánica.  

En Colombia hay autores que han comenzado a explorar el género del terror y a rescatar personajes mitológicos, como lo vampiros ¿Cree que hay un público creciente para este tipo de historias?

Totalmente. El terror nos gusta mucho en este país, se cometen tantas atrocidades a diario que necesitamos, durante aunque sea una porción de nuestra semana, creer en vampiros, zombis y espantos para soportar esta realidad que nos tocó vivir.

¿Qué le gusta leer?

Leo de todo, por supuesto mucho terror, de hecho, mi autor de cabecera es Stephen King, pero también leo autores como Palahniuk, Coupland, Natsuo Kirino, Clive Barker, Silva Romero y otros.

¿Qué música escucha? ¿La música lo ayuda a escribir o influye en su literatura?

Estas preguntas las contesto mientras escucho Michael Jackson y Herencia de Timbiquí, pero cuando se trata de literatura, guiones o libretos, prefiero hacerlo en total silencio. Ahora bien, remitiéndome a la pregunta, estoy convencido de que la música influye en la vida de todos.

¿Tiene una rutina para escribir?

No exactamente. Solo procuro escribir todos los días y, suele ser en las noches, pero no es un ritual. A veces escribo de día, en especial cuando es urgente y no puedo darme el lujo de esperar a que la musa se presente. Esto no es tan romántico como mucha gente imagina. Es un trabajo como cualquier otro y hay que dedicarse en cuerpo y alma si se pretende sobresalir de algún modo.

¿Está trabajando en algo más actualmente?

En febrero y Abril estarán disponibles las reediciones de No todo lo que brilla es Sangre, Despertares atroces y Mal paga el diablo. Estoy escribiendo una novela corta llamada Virginia, que también estará disponible en abril, estamos trabajando la escritura de otra obra de teatro junto a Mateo Stivel, espero tener lista a inicios de año  una serie web que escribí llamada Seis, hace poco escribí y dirigí un cortometraje llamado Fantasma, y estoy trabajando en dos guiones para largometraje llamados Vidas al borde y Corazonada. Esto, entre otras cosas.

 

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