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Mascarilla negra y otras desgracias

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Ser una imagen pública, se quiera o no es igual a en cierta forma ser un ejemplo de algo. YouTube y las redes sociales se han convertido en una ventana abierta y democrática para que muchas personas sean “ejemplo” de algo.

Pero nos olvidamos del criterio, del movimiento de la sociedad como masa (por muy Marcuse que suene), del sentido crítico y muchos consumidores de ese tipo de contenido, acaban alienados.

Entonces se nos presenta un problema, la insensatez ante las consecuencias de los actos. En YouTube y las redes todo vale para llamar la atención, modas absurdas que sin ningún respaldo pueden dañar al espectador. Ejemplos sin responsabilidad, espectadores sin sentido crítico. Todo en un coctel que trae consigo auténtica locura.

Dos de los mejores ejemplos de dicha incoherencia los podemos encontrar en dos productos bastante publicitados en canales de perfil de belleza.

Uno de ellos, una mascarilla negra y otro de ellos, un rodillo micro perforador.

Cualquier persona con sentido común dirá… ¿micro perforador para mi cara?

Pero sí, mucha gente viendo como las protagonistas de sus canales de belleza favoritos lo hacían, corrieron a comprarlo para embellecerse o más bien desgraciarse.

En plena sociedad de la información, donde a un clic puedes encontrar información respaldada ¿por qué vivimos en una sociedad casi sin criterio y de tan fácil alienación?

¿Qué nos lleva a usar objetos de belleza sin ningún respaldo que pueden dañarnos? Estos sendos ejemplos, están contrastados por dermatólogos que han realizado campañas en su contra. En el caso de la mascarilla de peeling negra porque muchas de mala calidad prácticamente lo que llevan en gran parte de su porcentaje es goma arábiga. ¿Qué es la goma arábiga? Pegamento, cola, sí, sí. Muchas de esas mascarillas que se compran por webs chinas en pos de ahorrar algo, son pegamento que te pones en la cara… Para eso, coge un poco de cola de madera que te sale más barata (ironía modo on, no es una premisa que diga en serio, absténganse de practicar nada con cola de madera y alguna parte de su anatomía)

Aun así, preferimos hacer caso de una persona conocida, que simplemente quiere llamar la atención sobre su video para ganar más dinero… en vez de informarnos y leer los muchos artículos de dermatólogos que puedes encontrar. Y señores y señoras, si alguien sabe de la piel ¿no creen que debe ser alguien que ha dedicado parte de su vida a especializarse con estudios respaldados y oficiales?

Pero no, la masa se deja llevar por vidas que no son reales, por chicas y chicos que son pura fachada que harán cualquier cosa por lo que realmente están ahí… dinero. No digo con ello que todos los youtubers sean así, ni que las del ámbito de belleza. Digo con ello, que ni ellos son capaces de ver de la responsabilidad que supone lo que hacen y que ni el consumidor medio es consciente de que por mucho que lo digan…. Ponerse pegamento en la cara no es bueno.

En el fondo se cuece algo más preocupante que una mascarilla de pegamento o un rodillo con agujas que supuestamente al agujerear tu rostro te renueva la piel… en el fondo el problema que se cuece, es la sensación total de rebaño desamparado. ¿Cuándo dejamos de tener criterio? ¿Cuándo el saber un poco de las cosas, tener conocimiento se limitó a la palabra freak? ¿Cuándo nos perdimos a nosotros mismos pensando todos cual masa y consumiendo todo ya sea cultura o basura, como si fuera de usar y tirar? ¿Dónde queda la educación de una sociedad que no deja de portarse como una masa? ¿Cuándo la preocupación real ante este problema?

A veces, me quedo mirando este comportamiento con la absoluta tristeza de ver que nuestra sociedad no evoluciona para bien.

Ainhoa Escarti
@ainhoaescarti

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