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Iba a hablar de Cataluña…

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Iba a hablar de Cataluña, de la situación de secesión, de la violencia policial, del contexto del independentismo, de sus paralelismos con la guerra civil española. Pero, tras tantos días viendo, leyendo y escuchando sobre el tema, en el fondo de la garganta se me queda un sabor amargo. Ese sabor que me fastidia todo lo que como y bebo, no es por la independencia, ni por la violencia, ni por el peligro de secesión, es por el asco que siento hacía los políticos tras esto.

En un artículo que tenía preparado y acabado (supongo que será el de la próxima semana), hablaba sobre el “juego de Cataluña” al ser todo esto un pulso contra el Estado para tener más competencias, ergo dinero, ergo poder. Pero, me parecía muy frio con el trasfondo que estamos viviendo.

Los políticos están demostrando gran irresponsabilidad y cero apego por el pueblo, por las gentes. Todo este “juego” se les ha ido de las manos, todo este tira y afloja está desencadenando en daños colaterales graves traducidos en heridos y hospitalizados, se está traduciendo en ideas en las cabezas de los ciudadanos que creo que no se dan cuenta que están introduciendo ideas extremas donde todo es justificable al amparo del supuesto acto de democracia y Estado de derecho.

Patético, por nuestra parte dejarnos llevar sin pararnos a pensar, dejarnos manipular hasta llegar a extremos nocivos. Maldad, pura maldad sin conciencia la de unos políticos que no merecen a sus ciudadanos. No obstante, ¿quién es más responsable, el ciudadano que se deja alienar o el político inconsciente de cuán profundo es el daño a cambio de unas gotas de poder?

La irresponsabilidad propia de niños de colegio montando una pelea en el recreo, es lo más parecido a lo que está sucediendo en Cataluña. Acciones por parte del gobierno que se limitan a dar a sus votantes clásicos lo que supuestamente quieren, mano dura. Se les va de las manos, cuando un mayor porcentaje de votantes ve eso como una acción “criminal”. Se les va de las manos al dejar en cierta forma desamparada a las fuerzas del Estado que sufren el acoso de los ayuntamientos, es indigno ver a los que realmente se han mojado en las elecciones de Cataluña siendo acorralados en hoteles. Pero no solo el gobierno central se porta como un niño de teta con demasiado poder, cuando aún no es capaz de controlar su esfínter. Por parte del gobierno catalán, el crear tensiones en busca de más poder se les ha ido de las manos, ante un pueblo valiente que cansado ha salido a las calles. La radicalización que se ha dado como daño colateral, no nos puede llevar a nada bueno. La historia nos enseña que lo radical saca lo peor de la especie humana y normalmente viene acompañado de violencia. Sinceramente, ya hay demasiada violencia, no es necesario que sumen más en la intranquila Europa.

Vergüenza, solamente siento vergüenza y asco, por los del gobierno central, por los del gobierno catalán. Por su irresponsabilidad siento asco, por los ciudadanos siento una mezcla de tristeza y decepción. Porque una vez más, como si no aprendiésemos de la historia, nos dejamos manipular en pos de ideas que no están al nivel ni de los que las mueven, ni de lo valioso de la vida humana, de la hermandad, de la paz.

Hace tiempo que no le veo sentido a las patrias, hace tiempo que la globalización me parece lo mejor que le puede pasar a la humanidad. Ante un mundo con internet, superconectado, sinceramente no le veo sentido a luchar porque un trozo de tierra no sea parte del trozo de tierra que tiene al lado. Pero lo triste en el fondo, es que todo esto no es más que una cuestión de dinero. En el fondo, nadie ve que los que se quieren ir son los que tradicionalmente han tenido más dinero, ganado entre otras cosas por pactos con gobiernos pasados. ¿Cómo tener fe en la política en estos tiempos? ¿Cómo tener fe en que la democracia es justa, cuando somos tan alienables?

Ainhoa Escarti
@ainhoaescarti

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