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Olvidaron su trabajo

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No puedo reírme de las tonteras, propias o ajenas, cuando la tensión ha crecido en cada rincón del país. Se nos llenó el buche de guijarros y la paciencia (si es que se le puede cuantificar) se ha desbarrancado en pro del estatus quo político. Una vez demostrado que las gestas heroicas de los próceres nacionales no ha sido más que una telenovela maquinada con el fin de tener la certeza de que las clases sociales no sufrirían un cambio significativo y el pueblo continúe caminando en la ceguera del conformismo aparentando contento.

Un ejemplo: Teléfonos de México fundado en 1947 se fusiona con International Telephone and Telegraph Company. Posteriormente en 1972 el gobierno de Luis Echeverría (un actor importante en la “Matanza de Tlatelolco”) adquiere el 51% de Telmex para hacerla una paraestatal, dejando 49% a la iniciativa privada. En 1990 el “negociante” Carlos Salinas de Gortari, emprendió el proceso de enajenación para cederlo todo a la iniciativa privada. Los accionistas se enriquecieron a lo bestia, manejando inteligentemente un monopolio maquillado y cobrando los servicios más caros a nivel mundial. (Actualmente el Internet en México no es el más rápido ni mucho menos, pero sí es el más costoso)

Entonces… no podemos reír. Se ha demostrado, con una excelente investigación periodística, el mega robo detallado en “La Estafa Maestra”

http://www.animalpolitico.com/estafa-maestra/

http://www.animalpolitico.com/

“Animal Político” y varios periodistas se pusieron la camisa de México y mostraron, después de reunir toda la evidencia, el engranaje de este robo monumental.

Por más que intentemos distraer nuestra mente con el mundial de fútbol en puerta… con las fiestas patrias, o con los graves eventos que nos ocupan actualmente (El temblor que lastimó a Oaxaca, Chiapas, Tabasco y la Ciudad de México, para lo cual se han abierto centros de acopio que siguen trabajando) no podemos pasar por alto esta afrenta ya demostrada.

Lo que corta el hipo es pensar que la desaparición de este capital es el resultado de dos años de latrocinio amparado por la “manga ancha” del sistema burocrático. Eso nos hace pensar en la montaña de recursos que hacen falta en muchas áreas y estos señores se lo han robado con total descaro e impunidad.

Entonces… sí podemos reírnos. Nos podemos desternillar ante nuestra complacencia y ceguera convenientemente aplicada a los intereses de la clase política.

Queda demostrado que, en el tablero de ajedrez, el ciudadano no pasa de ser un peón sacrificable. La clase política ha olvidado que devengan un salario para servir al ciudadano y no para servirse de él.

Jorge de Córdoba
San Juan del Rio, Qro.
Santiago de Querétaro
México

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