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¡Oh sorpresa, con el Papa!

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En una época donde los jóvenes no comen entero y donde la religión católica ha defraudado a muchos, la visita del papa Francisco da mucho de qué hablar.

En una de mis columnas anteriores publiqué mi posición frente a la llegada del Pontífice a nuestro país. Realmente aún pienso que se paga un costo muy alto por una visita que creí no iba a tener la cantidad de asistentes que tuvo, o por lo menos no me lo imaginaba así en Bogotá.

Personalmente este papa me ha inspirado confianza, que reafirmé con la humildad de su visita, si bien es cierto que es un Jefe de Estado, de la religión católica, del vaticano, y necesita todos los honores, lujos, y toda la parafernalia que lo amerita, Francisco no lo pidió. Él entró en Colombia de una manera diferente, así mismo como entró al vaticano de una manera fresca, descomplicada, descomplicada.

Desde que  Jorge Mario Bergoglio asumió su rol, generó controversia. Primero no quiso quedarse a vivir en el tercer piso del lujoso palacio del Vaticano sino quedarse en la modesta habitación 201 en la residencia de Santa Marta. No le gusta andar en la limusina papal sino que anda en un sencillo Ford Focus color azul. Tampoco le gusta que respondan las cartas por él. Siempre trata de hacerlo él mismo. Igual pasa con las llamadas telefónicas, es quizá el primer papa que ha llamado directamente a una decena de fieles a darles consejos o alientos.

Jorge Mario, a pesar de la grandeza que implicaba su cargo continúo con su esencia protegiendo  a los más vulnerables, andando en metro, visitando los sectores más desfavorecidos, hablando y relacionándose con la gente sin importar si son ricos o pobres.

Es esa esencia la que ha llevado a que miles de personas sin importar su religión, o si creen o no en Dios, lo respeten e incluso lo admiren. Francisco es el papa de la gente, su carisma se proyecta con una sola mirada o una sola sonrisa, y en sus discursos que trascienden (lo digo porque tengo amigos ateos que se animaron a escucharlo) y conmueven dejando eco en quienes lo escuchan.

Francisco se arriesgó en Colombia a hablarle a los jóvenes. Más de 20 mil jóvenes, cifra que me impactó porque realmente de labios para fuera muchos alardean de ser tan modernos, que para ellos la religión es un tema cavernario, pero los jóvenes ya sea por curiosidad estuvieron presentes en la Plaza de Bolívar, pendientes del mensaje tan impactante que les dejó el papa. “No tengan vuelo rastrero, vuelen alto”, “La juventud los hace capaces de algo muy difícil en la vida: perdonar”. Son unas de las palabras que por lo que hablé con varios asistentes, quedaron marcadas en sus memorias.

Su visita pese a lo que todos podían creer, movió gente, finalmente él es el papa de la gente, rompió todos los protocolos, se acercó a niños, jóvenes, adultos y ancianos, iba en su carro, con la ventana abajo esquivando los esquemas de seguridad y todo para estar cerca al pueblo, el pueblo colombiano que sin importar si son o no católicos, sintieron la llama de la esperanza, de la sencillez, de la alegría y del cariño que profesa Jorge Mario.

En Bogotá la misa campal en el Simón Bolívar, no fue menor que en la plaza de Bolívar, allí además de jóvenes encontramos la unidad de la sociedad, familias, miles de familias esperando al papa, la acogida fue igual en las demás ciudades donde estuvo, donde  además hizo énfasis en el perdón y la reconciliación. Sus visitas que siempre fueron marcadas por la cantidad de gente, que repito en plena era de modernización podría no verse, pero se vio movieran gran cantidad de masas y nos demostraron que los colombianos somos creyentes y conservadores.

Gran conclusión, aún somos conservadores, y el ser conservadores nos lleva a ser creyentes, en el fondo seguimos creyendo en el catolicismo, en la religión. Es increíble y lo digo porque de 10 amigos el 70% afirma no creer en Dios, ni en ninguna religión, en pleno 2017 podemos afirmar que más del 60% de los jóvenes no son creyentes pero, los miles de jóvenes que esperaron y se emocionaron con el papa, me dice todo lo contrario, de dientes para afuera todos son modernos, pero dentro de cada individuo hay algo de conservador.

Otro gran ejemplo que traigo a colación es el tema de las famosas cartillas del Ministerio de Educación, Jóvenes y adultos que aparentemente son abiertos de mente, estaban en la 26 armando marchas en contra de estas cartillas, porque estaban motivando a la homosexualidad a nuestros niños, y se supone que son los jóvenes, quienes abiertamente  apoyan que cada cual es quien decide si ser femenino o masculino… En fin, somos pura apariencia, porque si un hijo o hija nos sale homosexual, pegamos el grito en el cielo, y ni las palabras del papa nos harían reflexionar.

Por lo pronto, ¡Oh sorpresa, con el papa! Me conmovió y a muchos también su visita a Colombia, y más allá de que el debate esté en el dinero que se gastó por su visita, pienso que sus palabras deberían aplicarse a la vida de cada colombiano, y de ahí en adelante generar el cambio del que siempre he hablado, porque ese cambio empieza por nosotros mismos.

Heydi Milena Rodríiguez
@LaMile_Hey1228

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