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Estado paternalista

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¿Hasta dónde debe llegar la protección del Estado sobre sus ciudadanos? ¿Dónde está la línea que separa la libertad, la propia decisión y consciencia del mandato dictatorial?

¿Dónde queda el límite de lo legal  y lo ilegal? ¿Qué hace legal drogas como el tabaco o el alcohol e ilegal otras como la marihuana?

Desde hace unos meses en mi país se ha introducido un impuesto sobre las bebidas con alto contenido azucarado, es decir los refrescos tipo Coca-Cola, etc… A mí, a tono personal, me da bastante igual porque no consumo. Soy tan aburrida que solamente bebo agua y bebidas isotónicas, así que no defiendo los altos niveles de azúcar de esas bebidas.

Pero no veo el sentido a subir los impuestos de dichos productos, como medida obviamente con destino a censurar a ciertos niveles de la población su consumo. Comprendo que normalmente se toma mucha azúcar y que nada en demasía es bueno, comprendo que pueda ser un intento de paliar la obesidad, etc… ¿Pero lo que comemos no es una decisión meramente del ciudadano, algo personal?

No le veo sentido a dicha medida, ¿no sería más lógico regular con los fabricantes los ingredientes que usan?

Tomaremos como ejemplo la Coca-Cola. Dependiendo del país donde la bebas, tiene uno y otro sabor, porque cada país tiene una legislatura en términos nutricionales, en este caso con los niveles de azúcar. Siendo, por ejemplo la de mi país España menos dulce que la de Estados Unidos. Y ya que se tiene una legislación… ¿no es mejor usarla bien, en vez de encarecer un producto?, ¿por qué no regulan de forma más radical desde la empresa que lo produce?

Comprendo que se hagan leyes restrictivas con el tabaco, porque al fin y al cabo, el que decide fumar debe ser el único consumidor de su humo. Comprendo las campañas indicando que mata. Pero, ante adultos, el Estado no debe hacer de tutor, porque juega con la delgada línea de convertirse en un modelo dictatorial. Poner impuestos sobre alimentos, es una forma de delimitar su consumo a “x” poseedores de “buena” economía, que finalmente sirve para llenar las arcas del Estado. Es más importante y efectivo para la salud del ciudadano, unas legislaciones alimenticias que afecten a las productoras, ejemplo de ello podría ser una regulación más efectiva de un pescado tan “problemático” como la panga, regular los niveles de grasas en los alimentos o la cantidad de químicos que regulan desde el sabor, hasta la duración del producto hasta que empieza a pudrirse. Hay mil formas y mil cosas que no se hacen para mejorar la nutrición y hábitos, pero desde la recomendación y desde la regulación de las empresas que producen… No, desde  el forzoso paternalismo de la censura económica.

El Estado, como la madre que obliga al niño a comerse las verduras, no entiende que censurar u obligar nunca ha sido eficiente, que la historia de la educación nos enseña que lo que funciona son otras formas de implementación de conductas.

No quiero un Estado que me “ordene” qué puedo comer o no, cuando dicho Estado no es capaz de ni siquiera de dejar de ser corrupto.

Ainhoa Escarti
@ainhoaescarti

 

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