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Life (o cómo hacer que el mundo aeroespacial quede en ridículo)

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Rara vez he opinado de cosas tan, tan concretas. Pero rara vez me he encontrado con algo tan… tan casi ofensivo para un campo.

Me gusta la ciencia ficción, ojo, la ciencia ficción, no la fantasía. Porque no es lo mismo Lem o C. Clarke que Tolkien. No es lo mismo por ejemplo la película “La llegada” que pese a sus fallos es ciencia ficción, que “Stars Wars” que es claramente fantasía.

En concreto a mí, como amante de la ciencia, me fascina la ciencia ficción dura que se puede dejar ver en películas como “El marciano”. Así que ante la película “Life” de Daniel Espinosa, curiosidad como mínimo tenía. Curiosidad que ya adelanto acabó en absoluta decepción.

Por partes, me encanta la ciencia, por extensión intento estar informada ya que leo mucho sobre el tema, veo documentales (y en las redes sociales sigo a la NASA o la ESA, os lo recomiendo, es una gozada), etc… Soy una curiosa innata. Así que puedo afirmar que no hablo desde el absoluto desconocimiento.

El mayor error de “Life” es intentar ser realista. Exacto, es un error, porque cuando intentas ser realista y los errores se saltan la realidad constantemente, haces reflejar al espectador que si intentas ser realista los datos que ofreces lo serán. Otro ejemplo de ello es “Gravity”… pero esa película y sus errores es sin duda un tema muy largo. Es decir, al intentar ser realista haces que los errores sean más grandes, ya que el espectador que desconoce este mundo va a creer la película a “pies juntillas”.

Hay errores a nivel físico, hay errores a nivel profesional… Es decir, somos humanos, los astronautas son humanos entrenados, con estudios en el campo, militares (aunque depende del país), son profesionales del campo a los que hay que añadir que su nivel físico tiene que ser impecable.

Lo del nivel físico impecable, es sencillo. Estar en el espacio, en ingravidez el cuerpo sufre. Algo que no aparece por ejemplo, es la necesidad del astronauta de hacer ejercicio para que sus músculos no sufran y así luchar contra la descalcificación de los huesos, la atrofia muscular etc…. Sin ese ejercicio obligatorio y un estado físico casi de atleta, no podrían realizar su labor. Porque hay que entender que un astronauta (con lo caro que resulta enviarles y mantenerles y formarles) va allí a trabajar… sin más. Por extensión, se necesita a una persona con todas sus capacidades físicas, lo cual hace imposible como aparece en la película que alguien con algún “talón de Aquiles” suba al espacio.

Como decía somos humanos, y se cuida de los humanos. El cuidado que se tiene de las misiones espaciales, es enorme. Si se tiene cuidado con la tecnología, ¿cómo no se va a tener cuidado con el factor humano? La seguridad es una premisa obligatoria en dicho sector. Por lo tanto no hay hueco a que los astronautas no tengan acceso a estar comunicados con tierra. Siempre hay comunicación, hay múltiples sistemas para prevenir que se queden incomunicados y aislados. La seguridad es sin duda lo más importante, porque sin ello no solo se pierden los experimentos, los datos, sino las personas que son bastante más importantes que lo que se demuestra en la película. No estamos en los inicios de la carrera espacial, sucesos como los del Apollo XIII, el Columbia o el Challenger dieron lecciones sobre la seguridad y como sí hacer las cosas.

Pero el aspecto más ofensivo, independientemente de los errores de como sí se hace una misión, además de los errores a nivel físico teórico (ergo práctico), porque hay cada error que ofendería al propio Newton, lo peor de todo es la sensación de patetismo y poca profesionalidad de los astronautas. Personas que dedican su vida a lograr estar formados y llegar al nivel. Es decir, un científico en la vida si encuentra una célula con vida extraterrestre lo primero que va a hacer es mutar las características medioambientales sin comprobar las necesidades, sin probar qué es y cómo sí funciona dicha célula. La vida, es algo tan complejo de encontrar, que no se realizaría absolutamente nada que tuviera el más mínimo porcentaje de poder corromper la muestra. Señores, eso no es un comportamiento científico. Hay que saber muy poco de ciencia actual para pensar que un profesional se va a comportar de manera tan peregrina. A eso hay que sumar, la torpeza y falta de profesionalidad que demuestran los personajes cuando tienen que realizar labores fuera de la estación. Dichas labores tienen protocolos, que han sido estudiados, testados, comprobados en simulación. Y dicha visión que ofrece la película les degrada a un nivel de estupidez, y de poca cabeza, impropio de un sector que tiene cada acto medido. Porque señores, ¿saben cuándo cuesta un kilo en el espacio? Miles de dólares. Es más, a los propios astronautas les suelen dejar llevar solo un kilo aproximadamente de cosas personales. Lo cual nos lleva a otro punto, el espacio. Es decir, tanto en las estaciones espaciales como en las naves, todo es reducido. Si realmente quieres ver como es por dentro es mejor recurrir a la película de Ron Howard “Apolo XIII” donde su versión de la nave se acerca mucho más a la real. El orden es importante, pero ojo que estamos ante un laboratorio espacial. Los huecos vacíos, no son algo tan viable con esas inmensidades.

Hacer ciencia ficción dura y que llene las salas no es fácil. Hacer ciencia ficción dura y que se vendan los libros hay autores que han demostrado que se puede. Con dicha película acabas simplemente metiendo miedo al ciudadano sobre la vida aunque sea a nivel celular, les das una visión distorsionada tanto de las agencias, como de los profesionales. Haciendo en resumen más daño al sector que otra cosa. En una sociedad que no sabe apreciar el esfuerzo y lo grande que es el mundo científico, dicha película además de una de una falta de respeto me parece una total irresponsabilidad. Porque somos lo que somos, hemos llegado hasta aquí porque la tecnificación que se desarrolla por la ciencia lo ha hecho posible.

Ainhoa Escarti
@ainhoaescarti

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