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Felinos lamebotas

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Pertenecemos a un café, a una diferencia de opiniones y a un albur de la casualidad. Estamos atados al presente por un pasado manipulado… con un futuro azaroso. Todo esto se ha plantado sobre arena para gatos. Si. Para felinos lamebotas que siguen a “la mano que mece la cuna” o en otras palabras, ronronean entre los pies de quien lleva la batuta del director sin ser precisamente un buen director.

La música es buena… pero tenemos instrumentos desafinados que a decir verdad… no sabemos cómo ponerlos a tono. Las ideas, las consignas y lemas de campaña se escuchan enervantes, plenas de entusiasmo y poder. Sin embargo, para los que hemos puesto atención a esta cacofonía… suenan peligrosamente parecidas a una lavativa de cerebro hecha con batidora.

Vinieron los unos para llevarse a los otros… y luego esos unos enjuiciaron a esos otros… ahora vemos que los otros son eximidos de cualquier cargo y se quedan con el fruto de sus latrocinios, mientras los unos tienen cara de “¨no entiendo nada” fingiendo un resultado que no previeron.

Esto aquí en México (Con la familia Salinas), en Chile (con la familia Pinochet), en Argentina (Con los Kirchner)… y da miedo seguir el racimo de países en nuestro continente.

¿Cómo es posible que tengamos más tierras de labor que los países europeos y menos ingresos? ¿Será que mantenemos a más burócratas? Eso explicaría que las partidas presupuestales para ayuda al campo se pierdan en eternos trámites y papeleo indescifrable. ¿O los latrocinios gubernamentales están aumentando? (cosa que vemos cada vez con más frecuencia con mayor intensidad y con un enorme grado de indolencia)

Es cierto que “Mucho trabajar no es sinónimo de mucho producir” hemos confundido el trabajo arduo con la labor efectiva. Seguimos encasillados en trabajos de más de 48 horas semanales con salarios de pena.

He conocido a empresarios que trabajan hasta 60 horas semanales, pero estos muchachitos por su preparación y desempeño ganan lo suficiente para mandar a sus hijos a Harvard.

Las soluciones no llegarán por sí solas, debemos ir por ellas.

Podemos cambiar el giro de las cosas: producir con mayor margen de ganancia aprovechando los programas que, hasta hoy, son licuados (sustraídos) por unos pocos.

Estamos en un juego de “Serpientes y escaleras” haciéndole al tonto, dándonos golpes de pecho y buscando que cualquier investigación no perjudique al sistema de engranes puesto en marcha a fuerza de extorsiones.

Aquellos que levantaron la voz y demostraron con agallas las triquiñuelas gubernamentales, hoy, son una estadística.

Es tiempo que dejemos de llorar por cosas que pasaron en la época de la independencia y nos pongamos a trabajar en hechos tangibles para la supervivencia.

Jorge de Córdoba
San Juan del Río, Qro.
Querétaro de los próceres
México

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