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Lo que es para uno, se le guarda y hasta se le calienta

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Hubo un tiempo en el que deambulaba buscando el amor, lo buscada de día y de noche lo lloraba, lo perseguía entre las personas, en las grandes vías, en otros países. Desesperada, le rogaba que llegara, sudaba ante su presencia; lo deseaba tanto que se lo quería robar a otras, lo quería a la fuerza, como fuera. Al no encontrarlo lo desterré de mi vida, lo eché al olvido y sin mirar atrás, comencé de nuevo con la premisa de que el amor era para otros. Fue justo ahí que comencé a ver sus destellos, lo vi primero en las manos de mi hermana cuando cocinaba, luego con intensidad en la mirada de mi mamá y poco a poco lo descubrí en otras personas, en momentos y en espacios, en los que tal vez no imaginé que viviera.

Mi querido lector, ¿Cuánto tiempo has invertido tú en la búsqueda del amor? Cada vez que me encuentro con algún amigo o amiga le lanzo la siguiente pregunta: “¿Tú y el amor qué?”. No sé si obedece solamente a mi círculo cercano, pero la respuesta de muchos es algo así: “Salí con Fulano y no funcionó, luego Perenceja me presentó a Sutano y estuvimos saliendo un tiempo y tampoco funcionó, por lo que ahora abriré Tinder y estoy seguro que ahí sí va a haber algo para mí”

Claramente las matemáticas no son mi fuerte, pero si sumáramos todo el tiempo que una persona invierte buscando el amor y lo comparamos con el tiempo que se necesita para aprender un idioma, hacer un curso, completar la lista mental de pendientes, comenzar a practicar un deporte o algo por el estilo, probablemente muchos de aquí ya seríamos políglotas o ya iríamos por nuestro tercer libro.

Creo fervientemente que esa búsqueda implacable por encontrar al ser amado, que nos aqueja desde tiempos bíblicos ¡Nos tiene jodidos! Para mí es claro que existe un cúmulo de palabras que toda persona espera tener en su léxico antes de los 30: dinero, felicidad y amor. Es por esta razón que, si al llegar a casa, mi querido lector, a eso de las 9 de la noche un viernes sin un solo mensaje en WhatsApp, puede ser entendido para esta sociedad como un sinónimo de rotundo fracaso, porque para la ecuación del éxito te sigue haciendo falta la palabra: “amor”.  

Todo este sermón que te echo, no es otra cosa que para sembrar en ti una pequeña duda ¿No estaremos sobrevalorando el amor de pareja y su búsqueda? Hago la fila de los que consideran que uno puede tenerlo todo en la vida, por ejemplo: gozar de plena salud, ser acaudalado, bello o por lo menos tener estilo, estudiado, amar y ser amado, entre muchas cosas. No pienses que quiero que satanices la noción del amor romántico y lo dejes de lado.

Por el contrario, creo que para el amor la única pócima mágica que existe es: la espera y la calma, no cual monja de claustro ni mucho menos, pero creo que la vida tiene amor desperdiciado que simplemente no es suficiente porque no es el de pareja, ejemplos pendejos: la familia, los amigos, la música, la lectura. Pero es tal el afán que tenemos por llenar ese espacio en blanco para dejar de sentirnos fracasados, que podemos dejar y negociar muchas cosas, solo por el hecho de que nos vean con alguien.

Yo creo que puedes sentarte encima de El Secreto y dibujar a tu príncipe azul de ojos verdes y pelo dorado, guardarlo de bajo de la almohada y esperar a que llegue, si así lo deseas, tampoco tengo nada en contra de las aplicaciones. Si quieres puedes dejar todas las ventanas y las puertas abiertas para ayudarlo a llegar.

Pero si tienes todos tus huevos en la misma canasta y crees que cualquier persona que se para enfrente puede ser el futuro padre o madre de tus hijos, si en cuanta fiesta a la que vas te pones de cacería, si no se te quedan quietos los ojos ni en los funerales ¡oh mi querido lector! ¿Cuánto de ti estás invirtiendo en esto?

Al amor no hay que encontrarlo, yo no te puedo asegurar que a todos nos llega. Alguna vez me hicieron la carta astral, yo me encontraba en una rotunda pelea con el amor, así que opté por no preguntar por él y le causó mucha curiosidad al astrólogo, ya que a su consulta iba mucha gente a preguntar por ese tema, le expliqué que no estaba interesada y con una sonrisa me dijo: “tranquila, tú por eso no te tienes que preocupar” lo miré sorprendida y respondió en tono ronco: “no a todos les toca en esta vida”. Debo confesar que salí dichosa, porque eso quería decir que a mí sí, pero después de meditarlo durante algún tiempo y dejando el destino a la suerte, me pregunté: ¿y qué pasaría si no me tocara?

Hay cosas que creo que por más que forcemos puede que no se den, entre esas la pareja, así que qué mejor que dejarlo llegar, dejar que nos sorprenda, que sea ella la que se presente a nuestra puerta, como dicen por ahí: “Lo que es para uno, se le guarda y hasta se le calienta”. La pareja, mi querido lector, no es sinónimo de nada, conozco personas casadas con individuos destructivos, que son incapaces de irse por miedo a quedarse solos, también conozco personas que unen sus vidas a otras sin tener ningún sentimiento hacia ellas, solo por cumplir con el check. Así que, si el amor no te ha llegado, encuéntralo en otras cosas, seguro te hará más feliz y, quién quita, hasta rico.

Elamoresparapobres
@Amorparapobres

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