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Deshojaron a Margarita

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Después de poner sobre la mesa el cúmulo de tentaciones que, a su juicio, tenía derecho de tomar; el antropófago procedió a eliminar la maleza que cubría los pétalos de la margarita. Para finalmente fracturarla, deshojarla, profanar y poseerla.

Convencido de que una flor es digna de admirar y enervar los sentidos para disfrutar cuándo y cómo se desea.

Las justificaciones son milenarias y sus consecuencias desastrosas:

“… me provocó”

“… así le gusta”

“… sabía que pasaría”

“¿… para qué vino?”

Al terminar de leer las definiciones sobre violadores y sus víctimas tengo la certeza que no conocemos toda la verdad. Estalla mi cabeza de rabia e impotencia al ver la facilidad como drogan a sus víctimas. Cómo las someten con engaños para finalmente hacer lo que les venga en gana.

No tengo estómago para revisar nuevamente definiciones, variantes y procesos de aquellos trastornos mentales que a juicio de los doctos encasillan a los barbajanes que lastiman a un ser humano.

En mi ignorancia, he cavilado sobre la tentación vs el agresor o el agresor vs oportunidad.

¿Es posible que una persona cuerda y cabal al verse en una ecuación bizarra y tentadora, encuentre justificable romper a un ser humano?

(Porque violación se traduce al inglés como “break” {romper} y es precisamente eso.)

La pregunta: “¿Desde cuándo es aceptable lastimar a una mujer?” o debemos plantearla de diferente forma: “¿Hasta cuándo será aceptable lastimar a la mujer?”

Las cifras, parciales, no han disminuido con el paso del tiempo. Por el contrario; están creciendo cada jornada demostrando que los conceptos están plenamente confundidos.

Al platicar con mujeres de varios estratos sociales y diferentes niveles de educación, en su mayoría están convencidas que tienen el derecho “sagrado” de ser cómo les plazca, vestir como les acomode y andar con total libertad en cualquier lugar y en el horario que sea.

¡Claro que pueden hacerlo…!  ¡Faltaría más…!

Cualquiera que sepa nadar… que lo haga en el río que se le cruce.

Que surque las aguas al estilo mariposa, pecho, crol, espalda o caminando… lo que prefiera. Solo le sugiero no hacerlo en caudales donde abunden cocodrilos o pirañas ya que no tendrían un dulce final.

Si se ha demostrado que el hombre, en una gran mayoría, pensamos en sexo hasta 388 veces al día… (y ese concepto tiene sus propias variables, intensidades y parafilias) pregunto:

¿Para qué corchos poner la tentación al alcance de cualquier peatón?

La sugerencia, que me permito externar, es: Aprendan artes marciales, autodefensa y observación para que identifiquen las áreas de riesgo y tengan las herramientas para salir airosas de cualquier imprevisto.

El sistema judicial, por lo menos en México, es una bazofia. Si el agresor tiene contactos, conocidos o dinero… todo lo arregla en detrimento de la víctima. Exponiéndola como un pedazo de carne, sin sentimientos, identidad ni valores.

Y peor todavía… aquellas mujeres que se defendieron y evitaron la violación -teniendo la desgracia de neutralizar a su victimario – hoy están en prisión con cargos de agresión o asesinato.

Lo que tenemos a nuestro alcance es la información y capacitación. Anticipar situaciones comprometedoras y evitar oportunidades de riesgo.

Los derechos de la mujer han sido una lucha incesante y cuesta arriba. Nadie está pidiendo que cedan terreno o se limiten… simplemente sugiero que sean prudentes.

Jorge de Córdoba
San Juan del río, Qro.
Querétaro de los vientos
México

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