Inicio Opinión Encontrarse sin perderse

Encontrarse sin perderse

1125
0
COMPARTIR

Encontrarse, es uno de esos raros ejercicios vitales básico y necesario pero que casi nadie hace. Porque cuando tratas de buscar algo, puedes acabar encontrado cosas que o bien no te esperabas o bien no querías esperar de ti mismo.

Conocerse, es un trabajo de investigación que pocos hacen. La introspección necesaria para verte suele darse acompañada de sucesos que nos ponen en nuestros límites. ¿Sólo podemos conocernos en una vida intranquila? A lo largo de mi existenciahe trabajado en conocerme, y aún lo sigo haciendo porque conocerse en un arduo trabajo ya que estamos en constante cambio y movimiento, no somos los mismos, evolucionamos a la par que nuestra vida se suceden las cosas. Pero la imposibilidad de conocernos un 100% no nos salva de al menos intentar conocerlos un 80, un 60 a un 70%. Y conocerse es necesario, dejar de ser hipócrita, ser quienes realmente somos más allá de las normas escritas y de las que no están escritas. Darnos cuenta que todos somos diferentes y que la normalidad muchas veces es una utopía que nos imponen.

Pero encontrarse es un ejercicio revitalizante y sobre todo sincero sobre uno mismo, sobre la existencia. Nos pasamos la vida peleándolo con nosotros mismos porque somos incapaces de aceptar ciertas cosas. De aceptarnos a nosotros mismos y no vivimos lo que realmente queremos vivir. Hacemos de nuestro propio perro guardián como decía Herbert Marcuse en el hombre unidimensional con la salvedad de que además de ser perros guardianes de la sociedad somos perros guardianes de nosotros mismos. Pasando una parte de nuestra vida esforzándonos en domesticarlos para ser entre comillas normales. Y no nos damos cuenta que ser nosotros mismos quizás no sea tan anormal, o que quizás si será anormal pero que ser anormal no es tan estrictamente malo.

Siempre he sido rara, esa a la que señalaban por no estar ubicada en ninguna tribu, grupo social… y para qué mentir, soy de esos de esos bichos raros que disfruta con ello. Nos esforzamos demasiado en encontrar un hueco para nosotros, en encajar, en buscar cualquier tipo de conjunto humano donde realmente siendo nosotros mismos nos sintamos en casa. Para ello buscamos dejar cosas impropias de nuestra naturaleza porque aún no nos hemos sentado a mirar cuál es nuestra naturaleza. Nos esforzamos tanto en encajar y nos olvidamos llevarnos bien con nosotros mismos y no motivamos poco a poco el alma, en vez de llevarnos bien con ella y cuidarla y quizá animarla. Nos exigimos demasiado y no mimamos demasiado. Probablemente nadie sea 100% bueno pero siempre he pensado que los grises es donde están los colores de la realidad. La realidad, lo que nos rodea, no está lleno de blancos o negros, de unos cero, toda la gama de grises y demás colores se nos ofrece. ¿Si la realidad no es sencilla, como pretendemos ser sencillos?

Sé que lo fácil en la vida es tener un sitio al que pertenecer de alguna u otra forma, pero soy una amante de las ovejas negras, de los lugares oscuros o simplemente diferentes. No quiero sentirme forzosamente a gusto, si al fin consigo seguridad, serenidad y quiero sentir que pertenezco a un sitio prefiero que sea algo que me pertenezca, no algo donde todos los lados del poliedro que soy no encajen.

La vida está llena, plagada de tantas posibilidades que determinarse al ABC común me resulta un sacrilegio a nuestros vivos. Hay que experimentar, obviamente con cabeza porque la existencia es efímera. Pero tenemos que saber, tenemos que descubrirnos y eso se hace con experiencias. Quedarse quieto donde nos sentimos seguros no nos hará explorar ni dentro ni fuera de nosotros. La seguridad nos domestica demasiado y justo entonces cuando nos perdemos en 1 millón de capas de cosas, de deberes. Con esto no divinizo el caos, ni voy en contra de las responsabilidades en todas aquellas obligaciones que todos tenemos. Pero nos falta pasión pasión para no quedarnos sentados en las seguridades que nos acabamos pagando, para no perder jamás la curiosidad de ese espíritu que tenemos de niño cuando todavía nos quedan cosas nuevas por descubrir.

No necesito encajar, no necesito ser una más ¿Para qué serlo si ello hace que mi verdadero yo se esconda tras las capas de superficialidad del deber ser? No quiero esconderme, quiero ser Yo, con todo lo malo y todo lo bueno.

No quiero vidas fingidas, interpretadas, sacadas de una revista, de una red social, o de un libro de moda, quiero mis imperfecciones a veces perfectas, quiero mi caos, mi orden, tras tantos años viviendo conmigo: me quiero.

Os insisto, buscaros, encontraros, y amaros, será la historia de amor más bonita de vuestra vida. Y cuando todo eso pasé, encontrad a alguien que os ame con vuestras imperfecciones perfectas.

Ainoa Escarti
@ainhoaescarti

Comentarios

comentarios