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¿Por qué fui, quizás soy o quizás no seré comunista?

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Hace unos días un amigo me dijo escribiera sobre ¿Por qué soy comunista? Llevo días reflexionando sobre ello y probablemente no pueda dar una respuesta de sí o no.

Desde mi adolescencia siempre me he pensado una persona con ideas de índole de izquierdas, comunista, con opiniones abiertamente socialdemócratas. Por mis manos han pasado libros de la índole de  “El manifiesto comunista” de Karl Marx, “El hombre unidimensional” de Marcuse… Libros y autores con los que mis ideas comulgaban, donde me sentía a gusto. Creía en una sociedad utópica, de base comunista. ¿Qué tiene de malo una sociedad donde existe un bien común del que la igualdad económica y de derechos es real? A lo largo de la vida las diferentes situaciones, y responsabilidades que vas obteniendo te transforman. En mi evolución, puede ver a grandes rasgos que la naturaleza humana no está hecha para el comunismo.

No me gusta el capitalismo, nunca me ha gustado, consumir, individualismo, etc…. Pero el comunismo pese a ser una buena idea, no logra pasar de eso…Una idea. La historia ha demostrado que no ha funcionado por la corrupción de las personas. La mayor parte de los estados de perfil comunista han acabado en dictaduras bastante estrictas, véase Cuba, Corea del Norte, o durante la Guerra Fría muchos países satélites del lado ruso. Donde la teoría ha sido superada por una realidad que no le es fiel. No somos fieles cien por cien a nuestras ideas. El comunismo es un buen ejemplo de cómo una teoría puesta a la práctica corrupta es un desastre. Lo cual me lleva a reflexionar; lo que hace que una teoría sea buena o mala en la práctica somos nosotros, las personas que las usamos. Si somos corruptibles, si no somos capaces de romper, en nuestra mente las bases de la teoría, es imposible que este acabe realmente viendo la luz. Las teorías cuando son puestas en práctica pasan por el tamiz de nuestros hechos, demostraciones teóricas que la mayor parte de las veces sobrepasan lo escrito, lo pensado. Si una cosa nos ha enseñado la historia es que hay una gran diferencia entre la teoría y su aplicación.

El comunismo tiene cosas buenas, y claro, cuando empiezas a tener tus propias ideas y lees mucha teoría… parece la leche, la utopía perfecta…Pero las personas somos como somos y las ideas pocas veces salen de la utopía. ¿Seríamos capaces las personas, más allá de las pequeñas comunidades, de llevar a cabo una utopía sin destruir sus bases?

Actualmente quizás sea por mi forma de vida, por mi edad, por los cambios personales a todos los niveles en los últimos años, quizás he dejado de ser una idealista de tomo y lomo. Voy a llamarlo por “ x” motivo, ya no puedo llamarme comunista. Comulgo con muchas ideas suyas, pero no las veo factibles. Con el tiempo he comulgado con algunos conceptos capitalistas y llegado a la conclusión que quizás la práctica ideal fuera una mezcla de ambas. Pero como dije antes, las teóricas a veces cuando se ponen en práctica se corrompen. Nuestro devenir es tan complejo que es bastante probable que no seamos adaptables a una sola línea ideológica, económica o política. Nuestras pequeñas idiosincrasias imposibilitan que nos amoldemos cien por cien a nada. ¿Deberían ser las ideologías políticas, animales en evolución y adaptarse a las nuevas necesidades de las sociedades cambiantes? Probablemente la política y las ideologías siguieron un mal uso porque éstas no evolucionaron con las sociedades. ¿Acaso nuestra sociedad actual se parece en algo al Europa de hace cien años, donde nacieron los nuevos conceptos socialistas y comunistas?

Sea como fuere, dentro de mí viven de forma indeleble conceptos básicos del comunismo y otros del capitalismo, fruto de esa mezcla que creo todos tenemos en el fondo. Nada en demasía es bueno, nada llevado a límites tampoco. Creo en que todos somos iguales independientemente de sexo, tendencia sexual, raza, religión y demás límites que nos pongamos, creo en que en el fondo existe la bondad humana, en la comprensión, en que hay cosas mínimas necesarias como la educación, el alimento, la sanidad, creo en muchas cosas, y a estas alturas, me da igual de que signo o color sean.

Ainhoa Escarti
@ainhoaescarti

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